La Iglesia necesita el entusiasmo, la intuición y la fe de los jóvenes

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Exhortación apostólica Christus vivit 

 

Como fruto del Sínodo de los jóvenes titulado “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional” e inspirado en las reflexiones y conclusiones de ese encuentro eclesial, el Papa Francisco publicó la exhortación apostólica Christus vivit, el 2 de abril del 2018.

“Cristo vive. Él es nuestra esperanza y la juventud más hermosa de este mundo. Todo lo que toca se hace joven, se hace nuevo, se llena de vida. Por lo tanto, las primeras palabras que quiero decir a cada joven cristiano son: ¡Él vive y te quiere vivo!”. De esta manera y con esta motivación el Papa Francisco inicia el documento dirigido a los jóvenes del mundo y a todo el pueblo de Dios. 

 

Juventud e Iglesia, juventud de la Iglesia

El Papa hace un llamado urgente a los jóvenes a valorar el tesoro de la juventud, como don de Dios al servicio de los demás; invita a descubrir la juventud de la Iglesia que viene de Jesucristo y alude a la figura de María como la muchacha de Nazaret en la que los jóvenes encuentran un modelo para vivir en santidad y en la práctica de la voluntad de Dios.

Para la juventud de nuestro tiempo, las palabras “Dios”, “religión”, “Iglesia” parecen huecas, vacías. Pero no todo está perdido, porque al presentar de manera atractiva la figura de Jesús, el joven se conmueve y se sensibiliza al mensaje que Él le trae. El Papa hace un llamado para renovar la manera de presentar la figura de Jesús, tomando muy en cuenta la visión de los jóvenes. Escuchar a la juventud con toda su diversidad permitirá a la Iglesia acercar a cada joven al tesoro inagotable que es Jesucristo.

 

Discernir en tiempo de las redes sociales

 El Pontífice alude al ambiente digital como una ventana que abre el panorama de la información, pero que se corre el riesgo de obstaculizar el desarrollo de las relaciones interpersonales auténticas: “se vive en una cultura ampliamente digitalizada que afecta la noción de tiempo y espacio, la percepción de uno mismo, de los demás y del mundo, el modo de comunicar, de aprender, de informarse, de entrar en relación con los demás”. 

En el capítulo octavo y noveno, se tocan dos temas fundamentales para el joven de hoy, el discernimiento y la vocación.  El Papa invita a los jóvenes a mirar a Jesús, discernir y descubrir que quiere Él para la vida de cada uno, sin perder de vista el llamado a su amistad. En esta amistad, afirma el Papa, “somos llamados por el Señor a participar en su obra creadora, presentando nuestro aporte al bien común a partir de las capacidades que recibimos”.

Finalmente, el Papa habla sobre el bello regalo de la vocación y recuerda que “la vocación será sin duda un regalo exigente, por eso cuando el Señor suscita una vocación no sólo piensa en lo que eres, sino en todo lo que junto a Él y a los demás podrás llegar a ser”. 

 

Abiertos a la acción del Espíritu

El Papa concluye con un deseo: “queridos jóvenes, seré feliz viéndolos correr más rápido que los lentos y temerosos. Corran, atraídos por ese rostro tan amado, que adoramos en la Sagrada Eucaristía y reconocemos en la carne del hermano sufriente. El Espíritu Santo los empuje en esta carrera hacia delante. La Iglesia necesita su entusiasmo, sus intuiciones, su fe, ¡nos hacen falta! y cuando lleguen donde nosotros todavía no hemos llegado, tengan paciencia para esperarnos”.